1 de enero de 2014

BERLÍN



Berlín, tristemente marcada por un pasado terrorífico con dos Guerras Mundiales y politizada actualmente por todas las informaciones contaminadas que nos llegan cada día.

Pero Berlín es una ciudad vibrante y encantadora, rica culturalmente y personalmente una de las ciudades más interesantes para visitar.



FICHA TÉCNICA DEL VIAJE

FECHA: Abril 2.011

DÍAS: 4

DOCUMENTACIÓN NECESARIA

DNI

Pasaporte con mínimo 6 meses de validez, aunque para ciudadanos de la Unión Europea no hace falta.

OTROS DATOS DE INTERÉS

IDIOMA: Se habla el alemán como lengua oficial, aunque el inglés está muy extendido.

MONEDA: La moneda es el Euro, escrito €.

TARJETAS: Se acepta el pago con tarjetas en cualquier lugar. No hay problemas para sacar dinero en cajeros automáticos.

GUIA DE VIAJE: Como siempre será la Lonely Planet, en éste caso Guias de Ciudades de Berlín.

TELEFONO: Hay cobertura de teléfono en todo el país, pero conviene tener contratado el roaming. Lo mejor es llamar desde locutorios o cualquier local dónde dispongan de un telefono, o bien comprar una tarjeta telefónica internacional en cualquier kiosco o estanco, siempre mucho más barato que usar el móvil.

INTERNET: Prácticamente en cualquier lugar hay ciber-cafés para conectarse y en la mayoría de alojamientos disponen de wifi gratuito.

SEGURIDAD: País 100% seguro, aunque siempre hay que ir con precaución y con sentido común.

VACUNAS: No hay ninguna vacuna obligatoria.

ELECTRICIDAD: El voltaje es de 230 V a 50 Hz y no hace falta adaptador para los enchufes.

DIFERENCIA HORARIA: El mismo horario respecto a España.

RELIGIÓN: Mayoritariamente cristianos.

PRESUPUESTO DEL VIAJE

DESGLOSE DEL PRESUPUESTO                                               IMPORTE

VUELO BCN - BERLÍN CON EASYJET                                                      160,00 €

ALOJAMIENTO                                                                                 120,00 €

TICKETS                                                                                                                        45,00 €

OTROS (COMIDAS, COMPRAS, GASTOS PERSONALES,..)                            125,00 €

Total Presupuesto por Persona                                                450,00 €

EL ITINERARIO DEL VIAJE

TRANSPORTE



ALOJAMIENTO



EasyHotel Hackescher Markt. Gran descubrimiento la cadena de hoteles de EasyHotel, repartidos entre varias ciudades europeas y ahora mundiales. Era la primera vez que me iba a alojar en uno de ellos, y la experiencia fue muy satisfactoria. Alojamiento céntrico (a una parada en metro del Centro de Berlín), en una zona tranquila y llena de restaurantes. Lo mejor es que solamente te cobran por los servicios contratados, y en la que se puede ahorrar bastante dinero si vuestro presupuesto es ajustado.

Reservé a través de la página web de Easy Hotel y la estancia ha sido totalmente recomendable. Habitación normal y limpia, ha sido una forma económica de alojarme y no compartir habitación con nadie. El único handycap es que hay que pagar la estancia por adelantado en el momento de realizar la reserva.

LO MEJOR DEL VIAJE

* Sin duda, el ambiente de la ciudad y toda la historia que se respira. Es una ciudad bonita y la gente es muy agradable.

* La cercanía de los monumentos históricos con el transporte público y de los lugares a visitar, pero con el buen tiempo apetece recorrer la ciudad prácticamente a pie paseando, aunque para los más vagos, siempre está la extensa línea de tranvía y metro, que te acerca a todos los lugares en muy poco tiempo.

* Para ser una ciudad muy importante y turística, no me ha parecido demasiado cara y se ajusta a cualquier bolsillo, cosa que se agradece mucho.

* Los diferentes museos que alberga la ciudad, cada cuál más interesante, y la cantidad de hechos históricos que han transcurrido en la ciudad.

LO PEOR DEL VIAJE

* Aunque las autoridades ya pidieron perdón por todos los hechos acontecidos, la ciudad es tristemente conocida por toda la barbarie y atrocidades que se llevaron a cabo antaño, y que su gente no merece llevar marcada esa etiqueta de por vida.

* La visita al campo de concentración nazi de Sachsenhausen, visita obligada que cualquier persona debería hacer una vez en la vida para reflexionar, aunque es cierto que sales de la visita llorando y con mal cuerpo por todo lo que se visita dentro.

Y con esta pequeña introducción, nos vamos de visita a Berlín!!



DÍA 1.- BARCELONA - BERLÍN

Después de una larga espera desde mi último viaje, a finales de Abril y coincidiendo con la Semana Santa, hoy toca por fin hacer el primer viaje del año. Mi vuelo con la compañía Easyjet sale de la T1 de Barcelona a las 10:45h de la mañana. Esta vez voy sin prisas porque no tengo que facturar equipaje y ya tengo imprimidas mis tarjetas de embarque, por lo que podré ir más tranquilo. Es la segunda vez que vuelo con esta compañía áerea, y la verdad es que me ha sorprendido gratamente, y la prefiero mucho antes de Ryanair, aunque las rutas que disponen desde Barcelona son muy pocas.

El vuelo es muy agradable, y la llegada a Schoenefeld, el aeropuerto de Berlín, es a las 13:25h.

Solamente salir del aeropuerto, y siguiendo unas pasarelas cubiertas durante tres minutos, se encuentra la estación de trenes que comunica con el centro de la ciudad, en este caso la Alexanderplatz. Allí mismo hay unas máquinas expendedoras dónde puedes comprar el ticket de tren y seleccionarlo en el idioma que quieras, y los trenes pasan con bastante frecuencia. Se recomienda comprar el ticket de tren porque pasa el revisor y te lo pide, y las multas son de 100 € que se pagan al instante. El trayecto desde el aeropuerto hasta Alexanderplatz es de unos 30 minutos aproximadamente y cuesta 3 €.

Una vez se llega a la estación de Alexanderplatz, puedes coger el metro allí mismo dependiendo de dónde se tenga el hotel, en mi caso tuve que coger la línea azul y dos paradas después, en Rosenthaler Platz, se encuentra mi hotel escogido. Así mismo recomiendo que compréis el abono diario de metro, cuyo importe es de 6,30 € y tendréis viajes ilimitados en metro durante 24 horas.

Una vez llegado al hotel me informan que el check in no se puede hacer hasta las 15h, pero como faltaban 30 minutos no me pusieron ningún problema para realizarlo. Es la primera vez que escogía esta cadena de hoteles y la verdad es que son muy recomendables si no quieres gastar mucho dinero.

Una vez dejado mi equipaje estaba ansioso por recorrer la ciudad, así que volví a coger el metro y me volví a plantar en Alexanderplatz, y empecé a recorrer los alrededores.








Después de visitar toda la zona y llegar hasta el ayuntamiento, sobre las 20:00h y ya de noche volví a coger el metro hasta la zona de mi hotel, que es una zona comercial y llena de restaurantes dónde aproveché para cenar en un restaurante libanés, y después ya me fui para el hotel, que el día había sido muy largo y tenía que reservar fuerzas para los días posteriores.

DÍA 2.- BERLÍN

Después de una reparadora ducha salí del hotel y en 5 minutos me planté de nuevo en Alexanderplatz, dónde en las galerías de la estación hay numerosas cafeterías para desayunar. Finalmente me decidí por un Dunkin Donuts, y que fue mi lugar de desayuno en todos los días que permanecí en la ciudad, ya que la chica era muy amable y salía bien de precio. Capucchino y dos donuts a elegir por 2,50 €.

Después de desayunar, cogí la línea roja de metro hasta Hackescher Markt, y en un momento me planté en la Isla de los Museos, dónde albergan una serie de museos que son impresionantes. Mi primera parada fue el Museo de Pérgamo, dónde pagué la entrada por 12 € con derecho a audioguia y personalmente es el más recomendable de todos. Entre lo más destacado de la visita se encuentra el Altar de Pérgamo y la Puerta del Mercado de Mileto. Si os gusta la história y el arte como a mi, vais a disfrutar mucho. Yo tuve que ir personalizando salas y aún así estuve 3 horas visitándolo.


















Después de la visita al Museo de Pérgamo, decidí que ya tenía bastante por hoy de museos y visité los exteriores de la Catedral de Berlín que también se encuentra en la Isla de los Museos, y de allí cogí la famosa Unter den Linden (bajo los tilos), una avenida peatonal y comercial que recorre Berlín hasta la Puerta de Brandenburgo, en total unos 2 kms andando.

Por el camino está todo el centro histórico con muchas visitas interesantes, que yo decidí hacerlas al día siguiente tranquilamente. Mi primera parada fue al Monumento del Holocausto, diseñado por el arquitecto neoyorquino Peter Eisenmann y que consiste en una gran plaza laberíntica con 2.711 bloques de hormigón a modo de sarcófagos en memoria de los judíos víctimas del genocidio nazi. Se puede acceder desde cualquier punto y su entrada es gratuita. La verdad es que impone bastante respeto y es muy recomendable la visita.




Siguiendo la Unter den Linden, a pocos metros llegaremos a la Embajada de EE.UU. fuertemente custodiada, y justo detrás se encuentra el highlight más conocido de todo Berlín, la Branderburger Tor o la Puerta de Brandenburgo, dónde históricamente separaba las dos Alemanias a través del Muro de la vergüenza, y dónde en 1.987 el ex-presidente Ronald Reagan pronunció su famosa frase a Mijail Gorbachov: "Sr. Gorbachov, derribe este muro"!

La famosa puerta de Branderburgo se encuentra en la famosa Pariser Platz y justo al lado del lujoso hotel Adlon Kempinski, tristemente recordado porque aquí estuvo alojado Michael Jackson cuando se asomó por la ventana con su bebé que parecía que iba a lanzarlo. La plaza está concurrida a cualquier hora y es lo más turístico de la ciudad. Casi sin querer pasareis muchas veces por aquí a lo largo del viaje.








A escasos metros de la Puerta de Brandenburgo, se encuentra el Reichstag o Parlamento alemán. El edificio es impresionante con su gran cúpula de cristal, aunque para visitarla y poder subir a lo alto de la cúpula de cristal hay que enviar una solicitud a través de su página Bundestag o bien enviando un correo electrónico a la dirección fuehrungen@bundestag.de, dónde muy amablemente te responden enviando un mail con la fecha y la hora resevada, o como fue mi caso, para informarme que las visitas durante esos días estaban canceladas por unas obras, y que desgraciadamente no pude realizar, así que tuve que conformarme con visitar los exteriores, que son impresionantes.




Después de la visita, y viendo que todavía no había comido, me fui dando un paseo hasta la Oranienburger Strasse, dónde hay muchos pequeños restaurantes dónde comer bien y a precios más asequibles que la zona turística. Finalmente acabé en un restaurante turco dónde pude comer un buen kebab con una buena cerveza alemana. Cuidado porque en Berlín las cervezas más pequeñas son de medio litro, y aunque hay mucha variedad y de muchos sabores diferentes, son de menos graduación que las nuestras. Os recomiendo que probéis de diferentes porque están todas muy buenas, sobre todo las Warsteinen.

Después de comer fui a la verdadera razón de mi visita de esta zona, que era el centro okupa de artistas de Tacheles (Kunsthaus Tacheles), y aunque en un principio te echa para atrás su visita cuando llegas a la puerta debido a su estado de conservación tan lamentable y a todas las "pintas" que se ven por allí, es recomiendo mucho la visita porque veréis cosas muy curiosas.






Justo al lado se encuentra el famoso garito Café Zapata, regentado por ello mismos y que vale la pena entrar para tomarse una ceveza en el interior, lleno de okupas y punkies en un ambiente muy bohemio.

Al salir del Café Zapata me fui caminando dirección a mi hotel, dónde pasé por la impresionante Neue Synagogue (Sinagoga Nueva) ya que fue bombardeada en 1.943 y reconstruida en los años 90, dónde destaca su famosa cúpula dorada. Yo no llegué a visitarla por dentro porque estaba cerrada.

A unos 400 metros de mi hotel se encuentra la Hackesche Höfe, un complejo de ocho patios comunicados entre ellos, dónde hay pequeñas tiendas de diseño y elegantes cafeterías dónde tomar algo, lejos del bullicio de la ciudad, y en medio de terracitas ajardinadas. Me pareció un buen lugar para descansar y acabar la larga jornada de hoy antes de irme al hotel.


Sobre las 21:30h de la noche llegué al hotel con mis pies molidos de tanto andar, así que solamente tuve fuerzas para una ducha reconfortante y para meterme en la cama, que mañana me esperaba uno de las visitas más duras y esperadas del viaje.

DÍA 3.- BERLÍN - SACHSENHAUSEN - BERLÍN

El día de hoy será un día díficil de olvidar. Después de volver al Dunkin Donuts del día anterior (la chica ya me conoce del día anterior y nos hacemos entender rápido con mi alemán básico mezclado con inglés).

Después cogí el metro hacia la Postdamer Platz, dónde quería visitar el Sony Center. Postdamer Platz es muy turística y es el lugar de encuentro de decenas de voluntarios que organizan excursiones y tours por la ciudad, dónde te van explicando un poquito todo lo más importante de la ciudad en 3 horas, a cambio de la voluntad o de directamente 15 €, según el tour.

Si vas con suficiente tiempo para visitar la ciudad como es mi caso (4 días), aparte de llevar una buena guía e información sacada de internet, pienso que es prescindible y lo puedes hacer todo por tu cuenta. En cambio, si tienes poco tiempo, tienes problemas para orientarte en la ciudad o simplemente eres un comodón y te gusta que te lleven a todos los sitios y te expliquen las cosas, entonces es la mejor alternativa.

La mayoría de tours salen desde enfrente del Café Balzac de la Postdamer Platz, aunque mi destino no era otro que el Sony Center.







El lugar también es conocido por albergar el Festival Cinematográfico de Berlín, con su alfombra roja incluida.

Después de la visita tenía claro que quería hacer un punto y seguido de mi visita a la ciudad, y mi intención es visitar el campo de concentración de Sachsenhausen, situado a 35 kms. de Berlín. La mejor forma de llegar es coger el S1 (tren de cercanías) hacia el pueblo de Oranienburg, aproximadamente una hora de trayecto. Necesitarás sacar un billete de transporte que te cubra las zonas  AB y C, y su coste es de 6,30 €.

El camino haciendo Oranienburg ya hace presagiar todo lo que te vas a encontrar en Sachsenhausen, con su paisaje boscoso y gris, y dónde es fácil imaginar a los pobres judíos como los usaban de mano de obra barata para construir las vías de tren.

Una vez llegas a la estación de Oranienburg, hay que andar por un paseo peatonal y perfectamente indicado durante 15 minutos. Los que contraten el tour con cualquier empresa, los llevan en autobús hasta la misma puerta o van en tren formando pequeños grupos.

Una vez que llegué al campo de concentración de Sachsenhausen, decidí alquilar una audioguia en español (2 €) y me puse a visitarlo, sin saber lo que me esperaba a mi salida. Una vez que se entra por la puerta ya puedes ver grabado "Arbeit macht frei" (el trabajo te hace libre), así que no voy a relatar nada de la visita para no herir sensibilidades, y podáis juzgar por algunas fotos que hice, ya que por respeto al lugar no me pareció apropiado hacer muchas fotos ni convertir el lugar en un guirilandia.
























Qué decir de la visita? Pues que sales de allí con mal cuerpo, llorando, con escalofríos en el cuerpo, y con ganas de reflexionar mucho... durante unas horas te quedas en estado de shock!! A mi la visita me impactó muchísimo, pero aún sabiendo que iba a ser muy dura, tenía muchas ganas de visitarla, y recomiendo a todo el mundo hacerlo, a más de uno se nos quitaría las tonterías de encima y las ganas de quejarnos a veces por nada.

Después de unas horas allí, y de vuelta a la estación de Oranienburg, no pude evitar tener que parar en una terraza y tomarme una cerveza mientras me fumaba un cigarro, y es que la visita me había dejado muy tocado.

De vuelta en Berlín sobre las cuatro de la tarde, cogí el metro en la Alexanderplatz y me bajé en la parada Warschauer Strasse, para visitar la East Side Gallery, o lo que es lo mismo, los más de 15 kms. de muro que actualmente se conservan después de su derribo.




















La visita es súper agradable y recomendable, aunque hay demasiados turistas y es difícil sacar fotos en condiciones sin que no salga alguna cabeza ajena. De allí me fui paseando hacia el barrio turco de Kreuzberg, o "Little Turkey" dónde está lleno de establecimientos turcos y dónde hay un curioso mercado que ya estaban cerrando a mi llegada y tuve que hacer una visita express.

Ya eran cerca de las nueve de la noche, así que aprovechando que tenía el bono de metro que compré para ir a Oranienburg, cogí el metro hasta la parada de mi hotel, dónde aproveché para cenar en un japonés que me decepcionó bastante, y es que no había comido nada desde mi desayuno pero tenía el estomago revuelto.

De vuelta al hotel, duchita y repasar todas las fotos del viaje, y a descansar que mañana es mi último día entero en Berlín y me quedaban muchas cosas por visitar.

DÍA 4.- BERLÍN

Último día entero en esta maravillosa ciudad, así que quiero aprovechar para visitar muchos lugares interesantes que todavía tengo pendiente. Primero será volver al Dunkin Donuts por última vez para desayunar, ya que mañana me iré muy pronto para el aeropuerto.

Mi primera visita del día será volver a la Isla de los Museos (Museumsimsel) y entrar al Neues Museum (Museo Nuevo) para visitar la increíble exposición sobre arte egipcio, así como la joya de la corona, el busto de Nefertiti.

La entrada cuesta 10 €, y como hoy es domingo, prefiero ir a primera hora antes de que se llene de gente y turistas que me haga más pesada la visita.

















Evidentemente y como me presumía, el busto de Nefertiti está fuertemente protegido y custodiado y es imposible realizar fotos, así que tuve que quedarme con las ganas, aunque es impresionante. La visita express al Neues Museum me llevó unas dos horas, y al salir pude contemplar una vez más la maravillosa Berliner Dom (Catedral de Berlín) y la Sankt-Hedwigs-Kathedrale, dónde en su interior se encuentra una copia de la Piedad de Miguel Ángel.





Continuando por la Unter den Linden se pueden ver varios edificios interesantes, hasta llegar a una de los rincones más bonitos e interesantes de la ciudad, como es la Bebelplatz, lugar dónde el 10 de Mayo de 1.933 tuvo lugar la quema de libros por parte de los nazis, y dónde se encuentra la Librería Vacía, obra de Micha Ullman, que es un panel de cristal en medio de la plaza. 

Se nota que es domingo y que hace muy buen tiempo, ya que la gente sale a la calle a pasear y tomarse sus cervezas en lugares tan curiosos como los de las fotos.









Siguiendo un poco más adelante llegamos a otra de las plazas más bonitas de todo Berlín, la Gendarmenmarkt, dónde podemos observar dos iglesias casi idénticas, que son la Französischer Dom (Iglesia Francesa) y la Deutscher Dom (Iglesia Alemana), a pocos pasos también de la Konzerthaus de Berlín (Sala de Conciertos). En esta maravillosa plaza también está llena de terracitas y bares para tomar una cervecita bien fresquita y hacer un alto en el camino.






En esta misma zona, y para lo más golosos, recomiendo que hagáis una visita a la chocolatería Fassbender&Rausch, porque os va a encantar los productos que tienen allí. Podéis visitar su web Fassbender-Rausch y sus productos no son nada caros.

Después de visitar la tienda y hacer algunas compras, me dirigí a la zona de la Postdamer Platz, dónde quería visitar la Topografía del Terror (Topographie des Terrors), ubicada en la Niederkirchner Strasse, dónde se puede visitar algunos de los restos que se conservan del muro de Berlín, así como una exposición fotográfica de la historia del lugar, y es que en esta zona se albergaban alguno cuarteles de la temida Gestapo. La entrada y la visita es gratuita y muy interesante.





La visita me pareció extraordinaria, y aprovechando la zona que es turística, compré algunos souvenirs para familia y amigos antes de que fuera demasiado tarde, ya que hoy es mi último día en la ciudad. A pocos metros y cogiendo la Koch Strasse, se puede llegar al turístico Checkpoint Charlie, un lugar muy importante en la historia de la ciudad que fue el paso fronterizo entre la zona americana y la zona rusa una vez que se levantó el muro, convirtiéndose en un símbolo de la Guerra Fria y que a día de hoy han convertido en un teatrillo turístico dónde la gente suele fotografiarse y estampar sus sellos en el pasaporte a cambio de un euro por foto/sello.









Después de visitar la zona y como ya apretaba la hora de comer, quise retirarme del lugar tan turístico de dónde me encontraba y cogí el metro hacia el Estadio Olímpico de Berlín, sede del equipo de la ciudad, el Hertha de Berlín. Comí cerca de allí en un tenderete de comida típica alemana, como son las salchichas y bradwurst con una buena cerveza.

Una vez en el Estadio Olímpico, y al no ser día de partido, un empleado del club me dejó entrar gratuitamente en el interior para visitar el campo y las gradas, aunque no al resto de las instalaciones.






Después de la visita, volví a coger el metro hacia la Postdamer Platz, y me fui recorriendo de nuevo la Unter den Linden hasta llegar al Tiergarten, que es el pulmón verde de la ciudad, dónde esos días estaba celebrando la Kinderfest (la fiesta de los niños) y estaba todo lleno de puestecitos callejeros y de ocio para los más pequeños. 

Mi intención era andar hata la Columna de la Victoria, próxima a la residencia de la canciller alemana Angela Merkel, pero todavía faltaban dos kilómetros y mis pies ya no estaban para muchas visitas después del tute de días anteriores.







Después de este paseo volví una vez más a la Pariser Platz con la intención de ver iluminada una vez más la Puerta de Brandenburgo y despedirme de la ciudad, de la que considero que no es excesivamente bonita porque está toda reconstruida y debido a la separación del muro no tiene un centro histórico fijo, sino varios, y es un poco lioso recorrerla, pero si que me ha parecido una ciudad muy interesante.












De vuelta al hotel en metro aprovechando que tengo el abono de transporte, y antes de subir me paré a tomar una cerveza y a picar algo en una terracita en la misma calle, y sobre las 22:30h me recogí, que estaba ko!

DÍA 5.- BERLÍN - BCN

Aprovechando que mi vuelo no sale hasta las 11h de la mañana y no tengo que hacer el check out hasta las 10h, y como soy un culo inquieto, dejé todo mi equipaje recogido en la habitación y a las 07:30h ya estaba cogiendo el metro hacia la zona de Kurfürstendam, que es una avenida comecial de más de tres kms. de longitud, pero el interés especial es visitar la Káiser-Wilhelm Gedächtniskirche, es decir, la Iglesia del káiser Guillermo.

Evidentemente a esas horas estaba cerrada, así que no tuve más remedio que visitarla por fuera y algo de la zona. 



Volví a coger el metro para hacer una última visita express al Rotes Rathaus (Ayuntamiento) y alguna cosa de la zona, y me fui zumbando para el hotel a recoger mi equipaje y hacer el check out.

Poco después me encontraba de nuevo en la Alexanderplatz cogiendo el tren para el aeropuerto.









Una vez en el aeropuerto y como no tenía que facturar y ya tenía mi tarjeta de embarque, me fui directamente al control de seguridad, y poco después y puntualmente, partimos hacia Barcelona, finalizando así una primera visita a Berlín que me ha encantado y que se ha convertido en una de mis ciudades favoritas de Europa, y que espero poder volver a visitar en unos años porque nunca dejará de sorprenderte.

Auf Wiedersehen, Berlin!!