21 de mayo de 2017

COPENHAGUE

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Pocas ciudades europeas han sido capaz de sorprenderme tanto como lo acaba de hacer Copenhague, una ciudad portuaria ubicada en la Isla de Selandia que ha sabido mantener su encanto gracias a sus plazas adoquinadas y a sus edificios de colores cálidos y alegres.

Gracias al diseño, a la modernidad, a sus acertadas políticas de bienestar y al respeto máximo por el medio ambiente, podemos encontrar una ciudad muy tranquila, tolerante, cosmopolita y amable, y es que a pesar de ser un país muy caro es posible visitarla de todas las alternativas posibles.


FICHA TÉCNICA DEL VIAJE

FECHA: Abril 2.017

DÍAS: 2

DOCUMENTACIÓN NECESARIA

DNI

Pasaporte con mínimo 6 meses de validez, aunque para ciudadanos de la Unión Europea no hace falta.

OTROS DATOS DE INTERÉS

IDIOMA: Se habla el danés, aunque todos los habitantes hablan el inglés con fluidez.

MONEDA: La moneda es la Corona Danesa, escrito DKK. En el momento del viaje, 1 € = 7,43 DKK.

TARJETAS: Se acepta el pago con tarjetas en cualquier lugar. No hay problemas para sacar dinero en cajeros automáticos, pero conviene saber el tipo de comisión que te puede aplicar tu entidad bancaria.

GUIA DE VIAJE: Como siempre será la Lonely Planet, en éste caso la Guía de Cerca de Copenhague.

TELEFONO: Hay cobertura de teléfono en todo el país, pero conviene tener contratado el roaming.

INTERNET: Prácticamente en cualquier punto de la ciudad hay zonas habilitadas para conectarse y en la mayoría de alojamientos y restaurantes disponen de wifi gratuito.

SEGURIDAD: País 100% seguro y tolerante en cualquier momento del día, aunque siempre hay que ir con precaución y con sentido común.

VACUNAS: No hay ninguna vacuna obligatoria.

ELECTRICIDAD: El voltaje es de 230 V y no hace falta adaptador para los enchufes.

DIFERENCIA HORARIA: Misma hora respecto a España.

RELIGIÓN: Mayoritariamente cristianos y en menor porcentaje, luteranos.

PRESUPUESTO DEL VIAJE

DESGLOSE DEL PRESUPUESTO                                              IMPORTE

VUELO Milán - Copenhague con Ryanair (IDA)                                                19,90 €

ALOJAMIENTO                                                                                     28,00 €

TRANSPORTE                                                                                                                     9,70 €

OTROS (COMIDAS, COMPRAS, GASTOS PERSONALES,..)                              55,64 €

Total Presupuesto por Persona                                                113,24 €

EL ITINERARIO DEL VIAJE



TRANSPORTE

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Existen diferentes alternativas para llegar a la ciudad de Copenhague desde el aeropuerto, que son las siguientes:

- En Metro: El metro de Copenhague dispone de 2 líneas diferentes y un total de 22 estaciones, fáciles de reconocer por el logotipo de M de Metro en la boca de cada estación, aunque ya os informo que la mejor forma de moverse por la ciudad es caminando, aunque hay trayectos que están bastante alejados y merece la pena moverse en transporte público. Actualmente se está ampliando la red de metro con una línea circular llamada Cityringen, que sumará 17 estaciones más a las actuales, y que está previsto que en el año 2.018 entre en funcionamiento. Desde el aeropuerto, el metro sale desde la Terminal 3 y te deja en la ciudad en unos 15 minutos aproximadamente con la línea M2.

Antes de subir al metro hay que sacar el ticket en las máquinas automáticas dónde siempre hay amables trabajadores dispuestos a ayudarte, el precio de un billete sencillo de 2 zonas cuesta 24 DKK y para 3 zonas cuesta 36 DKK, y tienen una validez de 60 minutos. Los niños menores de 11 años viajan gratis acompañados de los adultos, y es posible subir al metro y llevar bicicletas y animales.

Las estaciones no disponen de tornos ni hay revisores en los vagones, así que se confía plenamente en la buena fe de los usuarios, y puedo decir que los daneses lo cumplen a rajatabla, como no podía ser de otra manera. En caso de no comprar el ticket y te lo pidiera algún trabajador del metro, la multa asciende a 750 DKK. En nuestro país os aseguro que esta modalidad es impensable, así que debemos aprender mucho de los países escandinavos.

El horario del metro de Copenhague es de 24 horas al día interrumpidamente de lunes a domingo, es decir, salvo alguna incidencia, funciona todo el día y todos los días de la semana, y lo más curioso de todo es que los trenes funcionan sin conductor.

- En tren: Al igual que el metro, sale desde la Terminal 3 del aeropuerto, la compañía que opera es Oresund Railway y es un trayecto cómodo y rápido de unos 15 minutos aproximadamente que nos dejará en la Estación Central de Copenhague. El ticket cuesta 36 DKK y se puede comprar en las máquinas expendedoras o en la ventanilla que hay antes de coger las escaleras mecánicas.

- En Autobus: El bus 5A es la mejor opción ya que sale de la Terminal 3 del aeropuerto y nos deja en la Estación Central, aunque la duración del trayecto depende del tráfico del momento. El ticket cuesta 36 DKK e incluso se puede comprar directamente al conductor. Este servicio funciona las 24 horas del día.

Otra opción es coger el bus 35 ó 36 que parten también de la Terminal 3 del aeropuerto y te deja en diferentes puntos de la ciudad, y es una buena opción dependiendo de donde se encuentre tu alojamiento.

- En Taxi: Como siempre, es la forma más cómoda aunque no siempre la más rápida para trasladarte a tu alojamiento, ya que te aseguras que te dejen en la misma puerta. El trayecto suele costar unos 350 DKK y en el caso de Copenhague no lo recomiendo por varios motivos, principalmente porque el transporte público funciona las 24 horas del día y llega casi a cualquier punto de la ciudad, y también porque es una ciudad muy segura e independientemente de la hora que llegues, no va a tener ningún peligro recorrer sus calles para llegar a tu alojamiento. 

ALOJAMIENTO



























Bedwood Hostel. Teniendo en cuenta que los precios de los alojamientos en Copenhague y en cualquier país escandinavo dan mucho miedo y son muy caros, y que además iba a estar muy poco tiempo en la ciudad, no tuve más remedio que buscar un hostel con habitaciones compartidas sin necesidad de dejarme un gran presupuesto. Hay dos zonas recomendadas para alojarse en la ciudad, o bien en los alrededores de la Estación Central de trenes de Copenhague (no muy recomendable porque por las noches hay muchos homeless y mucha chusma), o la opción más recomendada que es alojarse cerca del Nyhavn (Puerto), en pleno centro de la ciudad y a escasos minutos caminando de cualquier punto turístico.

El alojamiento está ubicado justo en el centro de la ciudad y a escasos 50 metros de la estampa más típica de Copenhague, el Nyhavn o más famoso Puerto con sus barquitos flotando y lleno de terrazas y restaurantes. A pesar del bullicio de gente, el alojamiento está dentro de una pequeña calle en una zona tranquila y silenciosa, en un edificio totalmente reformado, sin tráfico y sin ruido exterior. La entrada del alojamiento es la recepción y al mismo tiempo funciona como pub y rincón para socializar y conocer a más viajeros, donde es muy recomendable tomarse una cerveza después de un largo día de visitas turísticas, y en la planta de arriba hay diferentes tipos de habitaciones, decidiéndome por una habitación compartida de 8 camas, dónde cada una dispone de sus propios enchufes, lamparita de luz, cajón para guardar el equipaje y sobretodo, su cortina para preservar la intimidad de cada uno o para poder leer tranquilamente sin molestar a los demás.

Reservado a través de Booking, habitación compartida de 8 camas, con baño compartido y sin desayuno incluido (es opcional y cuesta 45 DKK, aproximadamente 7 € y personalmente pienso que no vale la pena y mejor desayunar en cualquier otro lugar), me ha costado 208 DKK (28 € por noche), incluida la ropa de cama. Las instalaciones están impecables y muy limpias, con mobiliario de diseño de Ikea como no podía ser de otra manera y las camas eran muy cómodas, y a pesar de compartir habitación con desconocidos he tenido mucha suerte porque han sido muy respetuosos y he podido descansar muy bien. Lo mejor de todo es la amabilidad y hospitalidad de las chicas de recepción, sobretodo de una chica colombiana que es muy simpática y muy enrollada, y que puedes dejar tu equipaje en consigna después de realizar el check out sin coste alguno. Lo peor del alojamiento es que no se puede pagar con tarjeta de crédito y solamente se puede pagar en efectivo, así que es un poco rollo tener que cambiar dinero y pagar comisiones solamente para poder pagar el hotel, y que solamente haya tres baños por planta, así que te recomiendo madrugar por la mañana si no quieres esperar mucho rato para ducharte.

Alojamiento muy recomendable si viajas solo, buscas un alojamiento céntrico que te permita no coger transporte público para moverte y no dejarte un gran presupuesto, y no te importe compartir habitación y baño con desconocidos.

LO MEJOR DEL VIAJE

* Sin duda, estamos ante una de las capitales más bonitas de Europa y del mundo, dónde a pesar de las obras que me he encontrado, es una gozada pasear tranquilamente por sus diferentes barrios y estrechas calles, muchas de ellas pequeños rincones de postal.

* La amabilidad y educación de la gente, siempre ofreciéndose y dispuestos a ayudarte en cualquier cosa desinteresadamente. Increíble lo bien organizado que lo tienen todo en este país y lo fácil que es recorrerla porque está todo muy bien señalizado y hay diferentes oficinas de turismo donde hacerse con un plano de la ciudad.

* Lo fácil que es orientarse por la ciudad y recorrerla a pie, disfrutando de largos paseos a través de sus pequeños canales y plazas, donde siempre encontraremos un rincón curioso que nos llame la atención.

* Poder visitar la ciudad en estas fechas sin aglomeraciones de turistas ni cruceristas que apenas te dejan hacer fotos en condiciones, y que por desgracia he sufrido personalmente en otras ciudades europeas.

* Con el precio que cuesta normalmente un vuelo de Barcelona a Copenhague, he tenido la suerte de poder visitar la ciudad un par de días e incluir todos los gastos, y es que a veces es mejor partir desde otra ciudad europea que nos salga más económico para poder ajustar nuestro presupuesto.

LO PEOR DEL VIAJE

* El nivel de vida y los precios del país, una auténtica ruina para un bolsillo de un viajero normal (ya no hablo de un mochilero), y es que igual que sus países escandinavos vecinos, es un país demasiado caro!! Desde los alojamientos (mínimo 100 € por noche para arriba), un billete sencillo de metro (5 €), transporte del aeropuerto a la ciudad (5 €), una cerveza (9 €) o un plato de comida con agua del grifo (15 €), un menú de comida rápida (12 €) o un simple imán para la nevera (6 €) hace que tu presupuesto no cuadre nunca, así que es mejor ir con cuidado y fijarnos bien en los precios si no queremos tener sorpresas a nuestra vuelta!

* Disponer solamente de menos de dos días para visitar la ciudad, ya que me hubiera gustado visitar con más calma algunos sitios e incluso haber entrado a visitar por dentro algún museo o incluso hacer alguna excursión fuera de la ciudad, pero tuve que amoldarme a una oferta de vuelo en concreto y con los días tan contados que tenía debía seguir mi ruta por los Países Bálticos, pero estoy seguro que algún día volveré para visitarla más tranquilamente.

* La extraña costumbre de los países escandinavos y otros países de Europa de no poner cortinas o persianas en las ventanas de las habitaciones, entrando luz y claridad desde muy pronto y apenas poder dormir en condiciones.

Y con todo explicado, nos ponemos calzado cómodo y partimos hacia Copenhague!!!


DÍA 1.- MILÁN - COPENHAGUE

Después de hacer mil combinaciones posibles de vuelos para poder visitar la capital danesa sin dejarse un gran presupuesto en un vuelo directo desde Barcelona, y después de hacer el "sacrificio" de estar más de 6 horas en el aeropuerto de Milán, a las 08:30h estamos aterrizando en el pequeño y moderno aeropuerto Kastrup de Copenhague, situado a solamente 8 kms. de la ciudad.

Desde el primer momento que pones los pies en Copenhague uno se da cuenta que esta ciudad es muy diferente al resto de ciudades europeas (no escandinavas), ya que los precios dan miedo para los que no están acostumbrados a viajar a este tipo de destinos. Lo primero que hago es abrir mi equipaje y sacar el gorro y la braga para el cuello y ponérmelo, ya que hace frio a estas horas de la mañana, y me dirijo hacia el transporte que me lleve al centro de la ciudad. Dependiendo de donde tengamos nuestro alojamiento nos interesará más coger el metro o bien el tren de cercanías, así que me dirijo a las taquillas y una amable chica del personal del aeropuerto me recomienda que para llegar a mi alojamiento lo haga en metro, me proporciona un mapa de la ciudad y me indica la estación dónde debo bajarme, y le pago mi billete que me cuesta 36 DKK (5 € aprox.) y dónde es posible pagar con cualquier tipo de tarjeta de crédito. Desde el primer momento te das cuenta que en este país todo es amabilidad, hospitalidad y con muchas ganas de ayudar y de que te sientas cómodo por parte de su gente.

Solamente subir unas escaleras mecánicas se encuentra el metro, con mucha frecuencia de paso, limpios e impolutos, sin revisores y sin maquinistas y en apenas 15 minutos me deja en la estación que me habían recomendado en pleno centro de la ciudad, Kongens Nytorv. Desde dicha estación hasta mi alojamiento quizás sean menos de 5 minutos caminando y con equipaje.

Una vez llegado a mi alojamiento siendo las 09:30h de la mañana y como el check in no puedo hacerlo hasta las 15h de la tarde, dejo mi equipaje gratuitamente en consigna, me hago con un mapa de la ciudad y me dispongo a aprovechar el máximo el tiempo en una ciudad que tenía muchas ganas de conocer. Cabe decir que en ningún momento durante mi visita a Copenhague he cogido ningún transporte público ni he alquilado ninguna bicicleta, y que me he movido caminando tranquilamente aprovechando la buena infraestructura que hay en la ciudad para los vianantes, lo bien señalizado que está todo y la suerte que he tenido con el tiempo cuando las previsiones iniciales daban lluvias.

Estas son las visitas más importantes y que no hay que perderse en Copenhague si tienes poco tiempo, y que he podido realizar yo en menos de 36 horas paseando y a un ritmo tranquilo, sin estresarme.

Mapa de turismo de Copenhague

- Nyhavn: Es una de las postales más típicas de Copenhague y el punto turístico más fotografiado de la ciudad. Antiguamente era el lugar de pescadores y prostitutas, y gracias a un plan de reurbanización, hoy en día es una de las zonas más caras de la ciudad, destacando sus casas de colores reflejadas en el canal, los barcos fijos convertidos en restaurantes y con el buen tiempo las terrazas llenas de gente, hacen de este lugar una imagen inolvidable y su visita imprescindible, ya sea para fotografiarlo o para tomarse una cerveza tranquilamente cuando cae la tarde sentados a los pies del canal.














- Kongens Nytorv: Esta céntrica plaza traducida como la Nueva Plaza del Rey, lugar dónde convergen las principales calles de la ciudad y donde se encuentra el Teatro Real de Copenhague, los almacenes Magasin o el cercano Hotel D'Angleterre, y que durante mi visita estaba totalmente tapada y patas arriba por culpa de las obras de la ampliación de la línea de metro de la ciudad. La plaza está presidida por una estatua ecuestre de Christian V, un monumento inspirado en la estatua de Luis XIII que se encuentra en la Place des Vosges de París y su localización no es casual, ya que justo enfrente se encuentra el Palacio Thott, actual sede de la Embajada Francesa en Copenhague.



- Stroget: Dicen que es la calle peatonal más larga del mundo y no seré yo quién contradiga esta afirmación, aunque tiene trampa porque esta calle es una sucesión de varias calles contiguas que se van enlazando entre sí. Es la calle comercial de la ciudad por excelencia, y parte desde la Kongens Nytorv (Nueva Plaza del Rey) hasta la Radhuspladsen (Plaza del Ayuntamiento), y en ella podemos encontrar todo tipo de comercios, desde restaurantes, casas de cambio de dinero, tiendas de ropa y de lujo, hasta tiendas de souvenirs. Aunque bajo mi punto de vista lo que más destaca de esta calle es la tienda oficial del Libro Guiness de los Récords y sobretodo, la maravillosa tienda de Lego, marca danesa de juguetes infantil nacida en la cercana localidad de Billund, y recomendable visitar el interior de la tienda y su escaparate.

Visitar el Museo Guiness cuesta 81 DKK y tenéis toda la información al respecto a través de la web del Guiness World of Records, y la visita a la tienda Lego es gratuíta y son extremadamente amables, aunque no está de más pedir permiso para hacer fotografías en su interior.











- Radhuspladsen: Al final de la calle Stroget, enfrente del mítico Parque Tívoli y a escasos metros de la Estación Central podemos encontrar el Radhuspladsen o Ayuntamiento de la ciudad, una construcción que data del año 1.903 con una fachada muy curiosa, y que está adornada con decenas de esculturas de la mitología nórdica, como son dragones y serpientes.

Es posible visitar el interior del Radhuspladsen de forma gratuíta, dónde solamente entrar a mano derecha podemos ver una pequeña sala con una exposición sobre la maquinaria del reloj. Si seguimos por su interior, podemos ver el hall y un patio cubierto. Interesante saber que cada día organizan un tour a las 10h de la mañana en inglés, con una duración de 45 minutos aproximadamente, donde te enseñan diferentes estancias del ayuntamiento, y su coste es de 50 DKK.

Así mismo, desde la misma plaza donde se encuentra el Radhuspladsen, cada día a las 11h de la mañana parten los tours gratuítos a pie de diferentes compañías que organizan rutas por la ciudad, destacando la compañía Sandemans, dónde almenos en otras ciudades funcionan de maravilla. Al final del tour te piden la voluntad en función de tu grado de satisfacción. Mi opinión personal es que al tratarse de una ciudad muy pequeña y fácilmente abarcable en un par de días, la recorras tú mismo a pie paseando, a no ser que te guste que te lleven a todos los sitios mientras te van explicando todo lo que ves.










- Parque Tívoli: Realmente funciona como parque de atracciones desde el año 1.843 y su interior alberga bonitos jardines y atracciones infantiles inspiradas en los cuentos del mejor escritor que ha dado el país, como fue Hans Christian Andersen, autor de obras como "El Patito Feo" o "La Sirenita", entre otras. Justo enfrente de la puerta principal podemos encontrar una escultura del escritor sentado mirando hacia el Tívoli, y que a cualquier hora está llena de turistas deseosos de hacerse una foto junto a él. Al Tívoli se recomienda visitarlo por la tarde para que nos coincida la visita hasta el anochecer, donde todas las atracciones están iluminadas y poder ser testigos de la despedida con fuegos artificiales que se realiza cada día sobre la medianoche.

Para entrar al Tívoli se necesita pagar un ticket de unos 10 € aproximadamente, y después aparte comprar otro ticket para subir a las atracciones que queramos, o bien comprar los tickets individuales de las atracciones que queremos subir por 25 DKK cada ticket. Tenéis toda la información a través de la web del Tívoli, así como horarios, precios y eventos.

Recomendable visitarlo si os gustan este tipo de sitios o si viajáis con niños, en mi caso como no me atrae mucho y viajo sin niños, prescindí de la visita para poder centrarme en otras zonas y también poder descansar un poco.





- Vor Frue Kirke: La Catedral de Nuestra Señora o más conocida como la Catedral de Copenhague, este edificio neoclásico de religión Evangélica Luterana y reconstruida por cuarta vez, ya que las tres veces anteriores fue devastada por grandes incendios que azotaron la ciudad. Está ubicada en el centro de la ciudad, en la calle Norregade que es una de las tantas calles perpendiculares que atraviesa la Storget, y muy cerca de la Universidad, la Rundetaart y el Quarter Latin, y sobretodo de la estación de tren de Norresport.

En el momento de mi visita no pude visitar su interior ya que permanecía cerrada, así que aproveché para fotografiarla por fuera y visitar el bonito barrio, lleno de encantadoras cafeterías y pequeñas librerías.






- Gammeltorv: Significa "Viejo Mercado" y personalmente es la plaza más bonita de todo Copenhague. Es la plaza más antigua de la ciudad y el centro de la misma la preside una gran fuente que data del año 1.610, llamada Caritas Springvandet (Fuente de la Caridad), que representa a una mujer embarazada con un niño en brazos y otro cogido de la mano, símbolo de la Caridad y de la Misericordia. Aunque lo mejor de la plaza es que cuando hace buen tiempo (como hoy) la plaza se pone a rebosar de gente creando un ambiente fantástico, y los alrededores están llenos de terracitas y pequeñas cafeterías donde hacer un alto en el camino.

Al otro lado de la plaza podemos asistir a un pequeño mercado gastronómico con pequeñas paradas, y en invierno es el punto dónde montan las paradas y el mercado navideño de la ciudad.





- Nikolaj Kunsthal: Conocida como la Iglesia de San Nicolás, llamada así por ser el patrón de los marineros, hoy en día no funciona como iglesia en uso, sino que alberga en su interior la Galería de Arte Contemporáneo. Lo que más destaca es su torre reconstruida después del gran incendio que azotó a la ciudad y visible desde cualquier punto de la ciudad, y la visita a la galería tiene un coste de 50 DKK por persona, aunque si tu visita coincide con un miércoles estás de enhorabuena, ya que la entrada es gratuita. Tenéis en la web de la Nikolaj Kunsthal toda la información acerca de exposiciones temporales.

Yo solamente la visité por fuera, ya que se encuentra muy cerca del inicio de la calle Stroget.



- Christianborg Slot: Este imponente castillo ubicado entre la Gammeltorv y la Borsen (edificio de la Bolsa), y a escasos metros de la Hojpro Plads, alberga actualmente las oficinas del Primer Ministro danés, el Parlamento de Copenhague y el Tribunal Supremo, siendo el único edificio del mundo que acoge las tres ramas del poder, como es el ejecutivo, legislativo y judicial.

Se puede visitar por dentro a través de sus estancias, destacando el Salón del Trono y las Caballerizas Reales. El horario de visita es de 10h a 17h todos los días de la semana excepto los lunes, que permanece cerrado. Para la visita hay que comprar ticket, que pueden ser individuales dependiendo lo que queramos visitar, o comprar la entrada conjunta que es más completa y nos da derecho a visitar todo el recinto por un precio de 150 DKK.

Durante mi visita coincidí en la entrada con un tour organizado y con un grupo de escolares, que sumado al alto precio del ticket y la poca disponibilidad y cansancio acumulado, me hizo desistir de la idea de visitarlo por dentro, conformándome con visitarlo solamente por fuera.





- Borsen: Junto al Palacio de Christianborg se encuentra el edificio de la antigua Bolsa de Copenhague, con una arquitectura característica de los países nórdicos con sus tejados de cobre verde y en este caso una torre de 54 metros de altura que culmina con una cúpula en espiral formada por las colas entrelazadas de cuatro dragones. No tengo ni idea de si se puede visitar su interior, pero observarla por fuera a través del puente que comunica con el barrio de Christianshavn es una gozada.




- Christianshavn: Cruzando el Puente Knippelsbro llegamos a este encantador barrio con sus bonitas casas de colores del S. XVIII, su encantador canal y calles adoquinadas, que nos transporta a un pequeño poblado portuário de la costa danesa si no fuera por el ambiente que existe aquí, nada que ver con el resto de la ciudad, ya que aquí la gente es más liberal. Podemos encontrar bonitas cafeterías, bares y terracitas a lado y lado del canal llena de gente, y sobretodo, mucho hippie suelto y mucha gente haciendo botellón enfrente del canal.

Lo más destacado del barrio de Christianshavn es la Iglesia de Nuestro Salvador (Our Saviour's Church) y la ciudad libre de Christiania. Recomendable dar una vuelta por el barrio sin miedo, hacer un alto en el camino para comer en esta zona en sus diferentes restaurantes, o bien comprarse algo de beber y sentarse un rato enfrente del Canal de Christianshavn para disfrutar del magnifico día.










- Vor Frelsers Kirke: Conocida como la Iglesia de Nuestro Salvador, es una iglesia barroca situada de camino a Christiania, y destaca por su chapitel en espiral con una escalera de caracol que es posible subirla y donde obtendremos una de las mejores vistas de la ciudad. Tenéis toda la información a través de la web de la Vor Frelsers Kirke, así como sus horarios y precios, y por desgracia las dos veces que intenté visitar su interior me la encontré cerrada, así que ya tengo una buena excusa para volver (entre otras muchas).



- Christiania: Si hay un lugar curioso en la ciudad y que levanta controversias de todo tipo entre los turistas y los mismos locales, ese es la Ciudad Libre de Christiania como se autodominan ellos, un espacio de autogobierno y que se proclaman independientes de Dinamarca. Este lugar eran unos terrenos militares abandonados hasta que en 1.971 fueron ocupados por un grupo de gente, y lo que inicialmente pasó a ser un movimiento social y alternativo, actualmente lo forman unas mil personas que han creado un estado independiente fuera de la Unión Europea, con sus propias leyes y su propio autogobierno (evidentemente, no está reconocido por ningún país).

Pero es recomendable visitar Christiania? Bajo mi punto de vista os diré que depende, si hacéis como yo que váis sin prejuicios, aceptáis las normas que imponen y sobretodo sois respetuosos con el tema de no hacer fotografías (está estrictamente prohibido), pues no váis a tener ningún problema, más allá de alguna miradita o salir mareados de tanta olor a marihuana y hachís. En cambio, si hacéis la visita con niños pequeños, no respetáis sus normas y no queréis que vuestros hijos inhalen el humo de las drogas blandas y no vean escenas de posibles ventas de drogas a plena luz del día, yo os recomiendo que no vayáis. Lo que está claro es que miedo no váis a pasar en ningún momento, pero es posible que os encontréis incómodos ante tales situaciones. Lo mejor es antes de entrar guardar la cámara, disfrutar de un paseo por allí dentro a vuestro rollo, visitar los diferentes tenderetes con artesanía barata y pulseritas hippies que venden por allí, acercarse a una cantina y tomarse una cerveza, y cuando creáis oportuno abandonar el lugar. Es la única manera de no tener problemas con nadie. Mi recomendación? Si sois adultos y tenéis curiosidad, visitadlo sin problemas y estáis un rato allí. Si váis con niños pequeños o tenéis prejuicios, no os perdéis nada por no verlo.






Pues con la visita a Christiania doy por finalizadas mis visitas del día, son casi las 19h de la tarde y me vuelvo tranquilamente hacia mi alojamiento, donde tengo unos 25 minutos caminando tranquilamente aunque podría coger el metro en Christianshavn hasta Kongens Nytorv, pero hace una tarde estupenda y me apetece ir caminando.

Una vez en mi alojamiento hago el check in, cojo mi equipaje y aprovecho para ducharme ahora que apenas hay gente, y a las 21h mientras hago tiempo para salir a cenar me pongo al día con el wifi del alojamiento hasta que pasó lo que me suponía, que después de casi dos días sin dormir y con tanto trote, mi cuerpo dice basta y me quedo dormido, y cuando vuelvo a abrir los ojos son las 5h de la mañana.

DÍA 2.- COPENHAGUE - HELSINKI

Después de resucitar y hacerme el remolón un rato más en la cama, me levanto y recojo todo mi equipaje y lo dejo gratuitamente en la consigna del alojamiento, ya que mi vuelo hacia Helsinki no sale hasta las 20:45h de la tarde, y eso me ha permitido poder disfrutar casi de dos días de la capital danesa pagando solamente una noche de alojamiento.

A las 08:30h ya estoy saliendo del alojamiento con la intención de visitar todo el resto que me queda pendiente de la ciudad, pero lo primero es buscar un lugar encantador para desayunar sin necesidad de dejarme un riñón, así que me alejo un poco de la zona del Nyhavn dirección al barrio de Osterbro, y a medio camino encuentro una bonita cafetería donde tomar un delicioso café con leche y un trozo de tarta casera (68 DKK) ante la atenta mirada de la señora mayor que no me quita ojo de encima y se preocupa en todo momento porque me encuentre a gusto allí. La buena noticia es que he podido desayunar bien y me he sentido muy cómodo en aquel sitio tan acogedor, y la mala noticia es que me han clavado más de 9 € cuando en Barcelona me hubiera costado no más de 4 €, pero esto es lo que tiene los países nórdicos como Dinamarca o el año pasado en Suecia.

Con la barriga medio llena sigo mi camino, saco el mapa y sigo con mis siguientes visitas.

- Kongens Have: A escasos metros del centro de la ciudad, podemos encontrarnos uno de los tantos pulmones verdes de la ciudad, en éste caso el Kings Garden (Jardines del Rey) donde podemos ver a muchos daneses haciendo deporte o incluso picnics con el buen tiempo. Aparte de que está todo bien cuidado y no verás ni un papel por el suelo, lo que más me gustó fue la estatua de uno de los hijos pródigos del país, el escritor Hans Christian Andersen, aunque nacido en la localidad danesa de Odense, falleció en Copenhague.











- Rosenborg Slot: Cruzando todo el parque podemos encontrar el Castillo de Rosenborg, construido como residencia de verano del monarca Christian IV y que destaca por su maravillosa arquitectura de ladrillo rojo y sus torres de color verde jade, pero sobretodo por sus dimensiones, ya que es más alargado que ancho. Dentro alberga un museo donde repasa la historia de la corona danesa desde el S. XV al XIX, y tenéis toda la información en la web del Castillo de Rosenborg. Su alto precio (105 DKK), las pocas ganas en ese momento de meterme en un museo cuando me apetecía más caminar y el hecho de seguir visitando la ciudad, me hizo desistir de visitar el interior del mismo.

Desde aquí parte cada día la Guardia Real para realizar el cambio de guardia que finaliza en el Palacio de Amalienborg, y es posible ver a los turistas acompañándoles en el recorrido por las calles de la ciudad.

Justo detrás del Castillo de Rosenborg se encuentra el Jardín Botánico de la ciudad, que para mi personalmente carece de cualquier interés más allá de si te gustan muchos las plantas.









- Frederiks Kirke: Más conocida como la Marmorkirken o Iglesia de Mármol, es una iglesia luterana que se encuentra justo enfrente del Palacio de Amalienborg, que se construyó por expreso deseo del rey Federico V de Dinamarca. Después de muchos años parada por su alto coste económico, finalmente se pudo finalizar un siglo después esta obra de arquitectura barroca e inspirándose en la Basílica de San Pedro de El Vaticano. La visita a su interior es gratuíta y destaca su altar y púlpito, pero sobretodo su techo abovedado.

Tampoco conviene perderse el edificio que está saliendo a apenas 50 metros a la izquierda, la Iglesia Alexander Nevsky, construida entre 1.881 y 1.883 por el gobierno ruso y dedicado al patrón Alexander Nevsky, destacando su cúpula y sus bulbos dorados en forma de cebolla, característica principal de este tipo de arquitectura sovietica.








- Amalienborg Slot: El Palacio de Amalienborg, residencia oficial de invierno de la familia real danesa, compuesto por cuatro edificios en una gran plaza, y en medio está presidido por una estatua ecuestre de su fundador, el rey Federico V. Cada palacio tiene su nombre y su función, el llamado Palacio de Federico VIII es la actual residencia del heredero al trono, Federico de Dinamarca. El Palacio de Christian IX es la residencia de la reina de Dinamarca, Margarita II. Los otros dos palacios, llamados Christian VII y Christian VIII, están abiertos al público y albergan un museo con la historia de la familia real danesa, dónde tenéis toda la información, horarios y precios a través de la web del Palacio de Amalienborg, que no pude visitar por falta de interés y tiempo.

Pero por si algo destaca el Palacio de Amalienborg aparte de su belleza arquitectónica, es porque cada día se celebra a las 11:30h el Cambio de Guardia, aunque solamente cuando la Reina Margarita se encuentra en el palacio, y dura aproximadamente 30 minutos. El espectáculo es digno de ver un ratito, y aunque yo me lo tragué entero, se hace un poquito pesado aguantar hasta el final.

Lo sorprendente es que mientras se celebra el Cambio de Guardia la gente no pude cruzar la Plaza de Amalienborg subidos encima de sus bicicletas, así que se tienen que bajar y continuar caminando y empujando la bicicleta, sino ya se encarga la policia danesa de recordártelo a grito pelado o con un silbato.




















- Opera House: Este maravilloso y moderno edificio ubicado enfrente del Palacio de Amalienborg, al otro lado del canal, es una joya arquitectónica y alberga la Ópera Real Danesa, diseñado por el arquitecto Henning Larsen y un coste aproximado de 500 millones de dólares.

Yo tuve suficiente con visitarlo por fuera.



- Den Lille Havfrue: Más conocida como "La Sirenita", el mayor símbolo de Dinamarca y una de las mujeres más fotografiadas del mundo. Inspirada en el cuento de Andersen del mismo nombre, esta pequeña figura de bronce de metro de altura y más de 180 kilos se encuentra encima de una pequeña roca mirando al mar. Para llegar hasta ella es posible hacerlo en un paseo de unos 20 minutos desde el Palacio de Amalienborg si seguimos el paseo maritimo, o es posible visitar primero la fortaleza de Kastellet y después llegar en un corto paseo de 5 minutos hasta La Sirenita.

Pero parece ser que no todo el mundo está contento con este pequeño emblema del país, ya que a lo largo de los años ha sufrido todo tipo de vandalismo, desde decapitaciones hasta amputación de brazos, verse cubierta de pintura o incluso disfrazada, por ese motivo cada vez que sufre vandalismo intentan alejarla un poco más del alcance de la gente intolerante.

El lugar es tan pequeño que en cualquier momento se llena de gente, en mi caso cuando llegué apenas había nadie, y en cuestión de 10 minutos llegó un autobús de chinos y otro de franceses que en cuánto "La Sirenita" los vió venir a lo lejos, le dieron ganas de sumergirse de nuevo al mar!! Y yo no tuve más remedio que irme de allí si no quería morir ahogado por culpa de los chinos, jejeje!!










- Kastellet: A escasos metros podemos encontrar este emplazamiento militar y antigua ciudadela fortificada. Se encuentra sobre una gran esplanada verde con un lago y es muy bonito para pasear, donde destaca el pequeño molino de viento, la Fuente Gefion que fue la Diosa que junto a sus cuatro hijos (representados por bueyes) separó la Isla de Selandia de Suecia, y por último destaca también la St. Alban's Kirke (la Iglesia de St. Alban).

Todas estas visitas la podemos recorrer tranquilamente a través del Parque Langelinie, y son gratuitas.















- Osterport: Abandonando Kastellet y de camino de nuevo al centro de la ciudad, podemos encontrar bonitas calles con construcciones de casas bajas de ladrillo, rincones muy bonitos y encantadoras cafeterías, que a pesar de no ser una zona muy turística, es recomendable perderse por sus calles sin mapa.














- Rundetaarn: De vuelta al centro de la ciudad, y muy cerca de la universidad, nos encontramos la "Torre Redonda" como es conocida, que alberga unas bonitas vistas de la ciudad desde arriba del todo, pero lo más curioso es que para subir no hay escaleras hasta su trama final y hay que hacerlo a través de su rampa dando siete vueltas y media antes de llegar arriba, tal y como en su día lo hizo el rey Christian IV subido a lomo de su caballo.

Tenéis más información a través de la web del Rundetaarn, y el precio de la entrada cuesta 25 DKK, así que por falta de tiempo tuve que verla desde la base, pero la próxima vez que vuelva a la ciudad no me lo pierdo.


Bajo mi punto de vista éstas serían las visitas más importantes de la ciudad si tienes poco tiempo, lo ideal hubiera sido disponer un par de días más y visitar todo con más calma y hacer alguna excursión fuera de la ciudad.

Son más de las 16h de la tarde y todavía no he comido por intentar acabar las visitas, así que antes de irme hacia el aeropuerto me voy en busca de un restaurante que sea bueno, bonito y barato, aunque en una ciudad como Copenhague es imposible que se cumplan estas tres premisas, así que a no ser que te metas en un local turístico de la calle Stroget y te acabes comiendo un kebab por 50 DKK tranquilamente, las otras opciones es buscar en las cercanías de la estación central, donde después de deambular un rato acabé entrando en el Apropos Cafe, más que nada porque era de los pocos restaurantes que quedaban con la cocina abierta a estas horas tan raras para ellos.

Ahora si que después de comer me voy despidiendo poco a poco de la ciudad, me voy de nuevo a la calle Stroget, aprovecho para comprar algún souvenir para la familia y voy recorriendo los últimos rincones de la ciudad.









Sobre las 18h de la tarde llego de nuevo a mi alojamiento, recojo mi equipaje y aprovecho un poco el wifi para enviar unos cuántos mensajes y confirmar que mi vuelo está en hora, y después de estar un rato charlando con la chica colombiana que trabaja en el hostel, me voy camino a la estación de metro de Kongens Nytorv que tengo a escasos 400 metros, no sin antes despedirme por última vez de la zona más bonita de la ciudad, el Nyhavn.

Una vez en la estación compro en las máquinas mi ticket para el aeropuerto (36 DKK) y en apenas 15 minutos ya estamos llegando, con la sorpresa que se ha puesto a llover a lo bestia y por primera vez he tenido muchísima suerte que no lo hiciera mientras estaba visitando la ciudad.

El aeropuerto Kastrup de Copenhague está actualmente en obras porque lo están ampliando, así que las colas para pasar el control de seguridad son muy largas y tediosas, así que recomiendo a todos los que vayan a visitar la ciudad este año que cuando abandonen la ciudad que lo hagan con tiempo suficiente si no queréis perder vuestro vuelo.

Mi siguiente vuelo con destino Helsinki es con la compañía Norwegian, una compañía muy cómoda, con precios muy competitivos, puntuales, mucha amabilidad a bordo y encima tuve la suerte que me ofrecieron ocupar el asiento de la salida de emergencia que hizo que fuera más amplio en mi vuelo y de las pocas veces que he podido dormir en un avión.

A todo el mundo le recomendaría visitar Copenhague, personalmente una de las ciudades más bonitas de todo Europa y fácil de recorrer, lástima que es una ciudad muy cara pero siempre hay alternativas para recortar y ceñirnos a nuestro presupuesto, y que esto no debería ser un impedimento para poder visitarla.

Hasta pronto, Copenhague!!